9 de mayo de 2018

Juan Cambón, reportero de guerra

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto
Publicado: Béjar en Madrid nº 4.765

      Este año se cumplen ciento cincuenta de uno de los pocos hechos históricos que dieron cierta relevancia a la ciudad de Béjar, el levantamiento que se conoció como «Revolución de la Gloriosa». Sin ser en absoluto decisiva la participación bejarana en las consecuencias que de él se derivaron (ni más ni menos que la huída de la reina Isabel II de territorio español) los ecos de la resistencia numantina de aquella pequeña y vital ciudad del oeste castellano trascendieron los medios de comunicación locales y alcanzaron alguna notoriedad en rotativos nacionales e internacionales

 Tampón del taller fotográfico de Juan Cambón

         El hecho supuso para España el aparente final definitivo de las rémoras del Antiguo Régimen y la base aún endeble sobre la que se asentarían poco a poco las estructuras de la democracia por venir. Para Béjar fue la consolidación de un sentimiento ciudadano que venía fraguándose durante todo el siglo XIX y del carácter ya netamente burgués y liberal de su sociedad. Así mismo ciertos mitos locales, ciertos iconos, parecieron surgir: los cañones de Víctor Gorzo, las barricadas, la imagen de la Puerta de la Villa, los mártires… 
 
      En 1868 la fotografía apenas tenía treinta años de vida, la presencia en las calles de un fotógrafo con su pesada cámara y su trípode a cuestas era algo inusual y exótico, y convocaba la curiosidad de los transeúntes. Gracias al oportunismo de uno de ellos, Juan Cambón, tenemos hoy la oportunidad de contemplar alguna de las secuencias de la Béjar sitiada de aquel septiembre sangriento, y gracias a él, y a su fotografía más famosa, nos ha llegado la imagen real de la después demolida Puerta de la Villa. ¿Pero de dónde había salido aquel fotógrafo? ¿Era oriundo de Béjar? ¿Estaba de paso? 

 Fotografía de la Puerta de la Villa en 1868. Juan Cambón

        Como siempre el rastreo en la documentación histórica, en este caso del siglo XIX, nos va a desvelar algún dato interesante: Juan Cambón y Brie era un ciudadano francés, natural de Burdeos, donde había nacido en el año 1833. Con treinta años figura como avecindado en la ciudad de Salamanca donde estaba casado y donde ya ejercía la profesión de fotógrafo. En 1866 por motivos profesionales decide irse a vivir a Béjar con la intención de fundar una Sociedad Artística, es decir instalarse como fotógrafo. Sin duda el ambiente y el dinamismo social, así como el poder adquisitivo de la clase fabricante atrajeron a nuestro hombre en un momento en el que, continuando con una vieja tradición, en la ciudad residía un buen número de extranjeros de los más dispares orígenes

      Juan Cambón fundó su sociedad contando con el bejarano Joaquín Hernández-Callado Montero como socio capitalista, un propietario solterón y cincuentón, bastante acaudalado y con algunos problemas con la justicia, que le abriría camino en aquella Béjar pre-revolucionaria. Él se encargó de viajar a Madrid para adquirir un buen aparato de fotografía, que consiguió por 3.000 reales, cuyos beneficios iban a recaer en una quinta parte en él y el resto en Cambón que, como es lógico se encargaría de dirigir y realizar las fotografías. Entre ambos llegaron a un acuerdo a partir del cual el francés se comprometía a enseñar a Hernández-Callado «el manejo y dirección del aparato hasta sacar él cualquier retrato en papel, hule, y cartulina, e iluminada solo como corresponde, a cuyo fin le manifestará el primer día todos los secretos de las composiciones y armas, instrucción, práctica, y hasta que esto no se consiga no podrá pertenecer al señor Cambón la mitad del aparato, a no ser que el señor Callado no lo consiga por falta de aplicación o por indolencia o por incapacidad». 

 Barricada de Campo Pardo. Juan Cambón

      Cambón se cuidó mucho en las escrituras de fundación de la sociedad de que en su faceta de pintor, que hasta ahora desconocíamos, no interviniera su socio reservándose todos los beneficios de las obras que a pincel realizara. Con estas y otras condiciones de contrato, Juan Cambón junto con el mencionado socio (y ocasionalmente con un sobrino de este, un tal Carlos Albersard) comienza su trabajo fotográfico en Béjar que duraría al menos hasta el año 1882 en el que solicitó en pleno municipal se le arrendara «el corral norte del edificio de San Gil en que se ha de trasladar la escuela de Artes y Oficios, para establecer taller fotográfico.» Es decir casi veinte años (especialmente convulsos en Béjar) que tuvieron el objetivo de Cambón como testigo para la posteridad. 

 Barricada de la Alameda (parque municipal)
Foto sacada de Documentos Béjar

       Sin quererlo, o quién sabe si en premeditada búsqueda, el fotógrafo francés se topó, tan solo un año después de su llegada a la ciudad, con los primeros levantamientos revolucionarios, más tarde la revolución de la Gloriosa sería una prueba de fuego para su capacidad de retratar el furor de un pueblo empeñado en su defensa costara lo que costara. De las imágenes que de él nos han llegado podemos deducir que, siendo en principio un autor de retratos y de imágenes urbanas (suya es la fotografía más antigua que se conoce del palacio ducal), las circunstancias le convertirían en un auténtico reportero de guerra, pionero en muchos aspectos de ese apasionante oficio. La imagen de Fronsky a caballo en los altos de Campopardo, la defensa de la puerta de la Villa, los cadáveres de bejaranos sobre el puente nuevo, etc. son hoy el testimonio de una época inflada de romanticismo que Béjar vivió entre ruidos de sable, cañonazos y el, siempre más inocente, disparo de una máquina de fotografía.

17 comentarios:

  1. Excelente documento. Que me lleva a pensar, si, como suele suceder con los periodistas entregados, no reparó en dejar su imagen para la posteridad.
    Espero que con él no se cumpliera esa circunstancia y ya sea de su mano, o captado por alguna cámara curiosa, exista algún retrato de este pionero.
    Saludos.

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  2. Eso se llama encontrarse con la noticia en primicia a través del testimonio gráfico. La casualidad del momento le llevó a estar en el lugar oportuno.
    Un saludo.

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  3. Especial interés tiene esta entrada para aquellos que tenemos la fotografía como afición principal.
    Un abrazo,

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  4. Dejó unos documentos gráficos realmente interesantes. Vivió un momento muy singular de España y supo aprovecharlo.
    un abrazo

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  5. Estupendos documentos gráficos, refuerzan esta entrada.

    Besos

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  6. Carmen una casualidad el estar en el lugar cuando sucedieron los echos y dejarnos su muestra gráfica.

    Saludos.

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  7. A veces, la serendipia, hace cosas como esas. O quizás estuvo en el momento adecuado a la hora adecuada.
    En todo caso aprovechó la oportunidad

    Besos Carmen. Al inicio dices que la revolución gloriosa es una de las pocos hechos históricos que dieron relevancia a Béjar. Este blog me ha enseñado que Béjar ha tenido relevancia siempre

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  8. Interesante el trabajo fotográfico de Juan Cambón, y el documento gráfico que nos dejo.

    Saludos.

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  9. Bonito artículo. La foto del Parque no la conocía.

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  10. las imágenes de Carbón son excelentes y no menos tu información Carmen, el contrato con Joaquín Hernández fue muy bueno.

    Besos de Espíritu sin Nombre.

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  11. No hay nada mejor que estar en el sitio oportuno y en el momento preciso, para captar la noticia.
    En cuanto a tu comentario, creo que lo he explicado bien en la receta, digo que hay que separar las pencas de las hojas ¡claro que las pencas pertenecen a las acelgas!
    Tú sabes que la penca es el nervio central y carnoso que tienen algunas verduras, un ejemplo es la acelga.
    Cariños.
    kasioles

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  12. ·.
    Desde luego, un post muy interesante. No solo para los interesados en la fotografía, entre los que me cuento.
    Me ha llamado mucho la atención del como hilaba de fino en la redacción de los contratos. No daba puntada sin hilo.
    A Béjar le honra tener un personaje así, que le deja un estupendo legado histórico-fotográfico.
    un saludo, Carmen


    La Mirada Ausente · & · Cristal Rasgado
    ·

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  13. Que bueno poder encontrar estas fotografías que narran la historia de Béjar después de tantos años.
    Un feliz fin de semana.

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  14. Los fotógrafos en general y los reporteros en especial logran sus buenas fotografías disparando sus máquinas en lo que Cartier Bresson mucho después de Juan Cambón llamó "el momento decisivo". Gracias a la captación de esos momentos decisivos hoy tenemos documentos gráficos de importantes hechos de la historia.
    Saludos.

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  15. Tuvieron la fortuna de contar con un buen pionero de la fotografía que, como dice el artículo, acabó convertido en un auténtico reportero de guerra. Si complicado lo tienen ahora, mucho más lo tenían entonces para inmortalizar el momento con los medios de la época, pero fue mucho lo que consiguieron.

    Feliz domingo

    Bisous

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  16. Buen legado dejó Juan Cambón a Béjar y una noticia de primera plana. Gusta ver las fotos de esa irreconocible Béjar.
    Buen artículo Oscar.
    Besos.

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  17. Aunque tu texto-homenaje a este pionero de la fotografía, es magnífico, en esta ocasión me gustaría destacar esas imágenes, aunque pocas, no dejan de ser un tesoro. Y gracias porque me has dado una idea para mi blog, que como tu bien sabes, se nutre de imágenes de fotógrafos del siglo XIX y principios del XX, por lo que sería injusto que yo no los homenajearas.
    Un abrazo.

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"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.